Por José Ernesto Martínez Tarquino

Este es el título de la conferencia que el Pr. Gustavo Romera, de Argentina, va a dictar en el Congreso Internacional de Evangelistas que se llevará a cabo de forma virtual del 13 al 18 de septiembre. Podemos estar seguros que este querido siervo de Dios nos traerá un mensaje inspirador y retador como aquellos a los que nos tiene acostumbrados en el programa “Avance en 15 minutos”. A manera de abrebocas del congreso, resumo sus dos últimas alocuciones.

Nuestra prosperidad alegra la ciudad
Prov. 11:10: “Toda ciudad festeja cuando el justo triunfa”

Hoy nuestra carga como evangelistas es que la gente conozca a Jesucristo, y que ese encuentro lleve a un arrepentimiento, a una convicción de que sin él nada podemos hacer. Dios no solo quiere hacerlo de aquellos modos que ya hemos visto a lo largo de nuestra historia, sino que el Señor también quiere hacerlo a través de hombres y mujeres, jóvenes y niños, que prosperan en diferentes campos.
Las personas recibimos talentos de parte del Señor, virtudes que, al ser prosperadas, nos llevan a ser personas ilustres o reconocidas. Lo ideal, sería poner al servicio de la evangelización ese testimonio de lo que Dios ha hecho en nuestras vidas. El versículo bíblico nos dice que el bien de los justos trae alegría a la ciudad. Pero para que eso ocurra, debemos renunciar a la vanidad y el orgullo, y en cambio, dar toda la honra y la gloria al Rey de Reyes, y beneficiar a las ciudades con los talentos que Dios nos ha dado.
El reto es esforzarnos para alcanzar el máximo potencial en lo que Dios nos ha confiado, siendo los mejores en todo, sea cual sea, tu profesión u oficio, o el trabajo que desempeñemos, o lo que tú hagas. Debes destacarte por tu amor, servicio, amabilidad, excelencia, puesto que el bien tuyo va a traer alegría a tu ciudad.

Es hermoso cuando vemos prosperar a nuestros jóvenes, cuando vemos triunfar a los deportistas, cuando ocurren cosas buenas en la vida de las personas. Pero más emocionante es ver cuando esas personas que han sido exaltadas y que han tenido un encuentro con Jesucristo, pueden evangelizar con su testimonio. Esa actitud, tiene mayor impacto evangelístico que una campaña tradicional. Cuando un hijo de Dios triunfa hace que su ciudad prospere y se alegre.
Ese es el desafío que nos plantea el Pr. Gustavo Romera. A capacitarnos, a desarrollar nuestros talentos, a triunfar en los negocios, a prosperar cada día más; pero también, a compartir esas victorias con la ciudad, dándole toda la gloria a Dios. A convertirnos en evangelizadores de nuestra ciudad a través del servicio que prestamos con nuestros talentos. A procurar que el sello del Señor Jesucristo, esté presente en cada paso que demos y en cada cosa que produzcamos. A orar a nuestro Padre, para que nos ayude a triunfar en nuestras vidas y que en cada cosa que hagamos esté la obra salvadora del Señor Jesucristo.  Eso traerá alegría a nuestras ciudades.

Tu bendición engrandece la ciudad
Prov. 11.11: “Los ciudadanos íntegros son de beneficio para la ciudad y la hacen prosperar”

Hay un poder que Dios ha puesto sobre nosotros los justos, por haber creído en Jesucristo, y somos justos porque Jesús pagó por nosotros todos nuestros pecados.
Sin embargo, vivimos un momento en donde la gente está maldiciendo su tierra, su ciudad. Los impíos no reconocen el señorío del Señor Jesucristo y por esa causa las ciudades son trastornadas. Pero tú como cristiano, estás llamado a mostrar todo lo bueno que Dios hace por las ciudades.
Qué bueno que te animes a escribir las mejores características que tiene tu ciudad y a destacar la presencia de Dios en esas características. Que, si te vuelves un ciudadano ilustre, sea reconocida la obra que Dios ha hecho en ti, así la autoridad o la gente no lo reconozca. Que camines por la ciudad como un justo con un bien decir a través de tus palabras de reconocimiento, de exaltación, de aquellas cosas que Dios ha puesto en la ciudad.

Tú eres un embajador llamado a cambiar el clima de tu casa y de tu ciudad.  Debes ser un justo que bendice la ciudad. Y cuando alguien hable y te pregunte tú digas con honra: “yo soy de esta ciudad” “bendigo a esta ciudad” porque esta ciudad por la boca de los justos será enaltecida.
Creemos en Jesucristo no solo cuando anunciamos la esperanza, sino cuando nos volvemos observadores y admiradores de lo que Dios ha puesto en cada territorio.
Cuando la gente observa que los hijos de Dios amamos la ciudad van a percibir un espíritu distinto. Hablar bien de tu ciudad marca aquellas cosas que son únicas de tu ciudad, bendícelas y háblale a la gente que observen que en tu corazón hay un amor genuino por esa tierra que Dios te ha confiado.
Recuerda que hay una promesa poderosa de que la ciudad será enaltecida por la exaltación de los justos. Pídele a Dios que nos ayude a ser sus embajadores en cada lugar y a reconocer lo hermoso que Dios ha hecho.